Evitar el daño solar sigue sin ser una prioridad para los españoles

Desde que íbamos a la playa y literalmente nos achicharrábamos al sol, han cambiado las cosas radicalmente en España y los países de nuestro entorno. En ello han tenido mucho que ver las campañas de concienciación social sobre el cáncer de piel y el daño solar y los esfuerzos que en materia de protección solar se han hecho desde la industria farmacéutica y los distintos sectores sanitarios. Aunque como dicen los expertos, aún queda mucho por hacer.

Aunque la prevención del cáncer de piel sigue sin ser una prioridad para los españoles, lo cierto es que hoy en día, la necesidad de protegernos del sol está bastante arraigada y raro es ya no llevar en el bolso de playa o piscina un filtro solar para niños y mayores. En ello ha tenido que ver también la peligrosidad del sol, más dañino ahora que hace unos años, y todo lo que se sabe que provoca una protección indebida: quemaduras, manchas, fotoenvejecimiento, hiperpigmentación, eritema solar, dermatosis actínica crónica y lo que es más importante: cáncer cutáneo melanoma y no melanoma. Según la doctora Yolanda Gilaberte, “aunque sí hay más conciencia de que el sol y los rayos UVA son factores de riesgo para el cáncer de piel, no está claro qué o cómo puede contribuir en el desarrollo del cáncer”.

La incidencia de melanoma en España es de 9,7 casos por cada 10.000 personas y sigue en aumento.

Sabemos poco aún

Según la encuesta realizada por la empresa More than Research para la Fundación Piel Sana de la AEDV, un 24% de la población piensa que estar bronceado es bueno para la salud y un 17% cree que las cabinas de rayos UVA no incrementa el riesgo de cáncer. Además, casi el 22% de los encuestados reconoce que no revisa los lunares de su piel y un 50,5% nunca ha revisado los lunares de su pareja.

No es oro todo lo que reluce

Aunque todos sabemos que el sol aporta grandes beneficios para la salud, ayudando a la producción de vitamina D, fundamental para la salud ósea, liberando endorfinas que generan un bienestar mental, etc., sin embargo, tomado en exceso aumenta el riesgo de desarrollar un cáncer de piel, enfermedad que en el caso del melanoma (el cáncer con peor pronóstico), afecta a 4.000 personas cada año en España, y en el caso de cáncer cutáneo no melanoma a más de 74.000. “No queremos demonizar al sol. Al contrario, nuestro objetivo es que la población tenga un mayor conocimiento de sus beneficios, pero también de sus riesgos. Lo que vemos en las consultas y lo que dicen las encuestas es que no hay conciencia de que el bronceado es una señal de daño en la piel. Estar moreno se vinculó hace décadas con un estatus de riqueza y, por ende, de bienestar. Sin embargo, la medicina dice todo lo contrario: la piel reacciona ante un daño solar produciendo melanina, bronceándose, y eso desencadena una serie de procesos acumulativos que terminan pasando factura en la salud de la piel”, ha declarado el doctor Agustín Buendía.

La señal de alarma es el cambio

Por ello, “emplear unos minutos en la vigilancia puede ayudarnos a la detección precoz y con ello a un tratamiento más eficaz y mejor pronóstico”, ha señalado el doctor Eduardo Nagore. Para realizar una buena vigilancia de los signos de sospecha de melanoma, necesitamos hacer una evaluación de la piel varias veces al año y, como no tenemos ojos en la espalda, debemos pedir a nuestra pareja, familia o amigos que nos ayuden a revisar aquellas zonas donde no llegan nuestros ojos. Además, según la doctora Gilaberte, hay sitios “raros”, como las uñas, el cuero cabelludo, la planta de los pies, en los que la señal de alarma es el cambio: antes no había nada y ahora sí. “Es lo que decimos nosotros, “el patito feo”, un lunar o una lesión que no nos gusta y que debe generar la sospecha de que algo ocurre y que debemos consultar con el especialista”, afirma la experta.

El farmacéutico, agente vital en prevención del daño solar

Según ha explicado el doctor Buendía, el farmacéutico, no solo ayuda a difundir el mensaje de que hay que acudir al dermatólogo ante cualquier cambio en los lunares, sino también difundiendo sus conocimientos en materia de prevención solar a la población. Según el doctor Buendía, “es un hecho que en las consultas, los dermatólogos recibimos a muchos pacientes derivados por el farmacéutico”. Además de recordar la importancia de usar fotoprotección, lo que incluye evitar el sol durante las horas pico o llevar siempre sombreros y ropa protectora, el farmacéutico posee una amplia formación en protección solar y tiene a disposición del público un arsenal de fotoprotectores testados dematológicamente, principios activos e ingredientes de última generación. No sólo valora el fotoprotector más adecuado en función del tipo de piel, la edad, la época del año, la actividad a realizar y el estado de salud de las personas, sino que también orienta sobre posibles tratamientos que puedan interferir con el sol.

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